¿Cuál es el papel de la familia en la formación de deportistas de élite guatemaltecos?

La familia como pilar fundamental en el desarrollo de atletas de alto rendimiento fue uno de los temas centrales abordados por el exfutbolista guatemalteco Martín Alejandro Machón durante su participación en la campaña «El Día del Cambio» de RCN Media.
Machón, quien destacó como uno de los primeros legionarios guatemaltecos en brillar en ligas internacionales como la MLS de Estados Unidos y la liga mexicana, compartió experiencias personales que revelan la importancia crucial del entorno familiar en la formación deportiva desde edades tempranas.
«Siempre en la casa tuvimos, y digo tuvimos porque tengo tres hermanas, el apoyo de mis papás para poder desarrollar el deporte que quisiéramos», relató Machón, destacando cómo este respaldo familiar fue determinante en su trayectoria deportiva y la de sus hermanas.
El exseleccionado nacional compartió una anécdota reveladora sobre sus primeros pasos en el mundo del fútbol: «Mi papá trabajaba en barrios, entonces cuando él regresa a la casa, la ilusión de mi mamá de demostrarle que yo caminaba. Él se sienta en la mesa del comedor y yo en la sala, y entonces lo clásico que pasa muchas veces en la familia, ponerlo y que vaya caminando hacia el papá. Yo voy caminando, pero en el camino justamente había una pelota, y entonces yo en vez de irme con mi papá me desvío a agarrar la pelota».
Esta historia, que Machón comparte con humor, ilustra no solo una temprana inclinación hacia el deporte, sino también la atención y valoración que sus padres prestaban a estas manifestaciones, creando un registro de memoria familiar que reforzaba positivamente su relación con el deporte desde la infancia.
El exfutbolista enfatizó que proviene de «una familia que nos gusta el deporte», donde el ejemplo de sus padres fue fundamental. «Mi papá lo practicó a nivel amateur, pero después incluso sacó entrenador de básquetbol, cuando se pudo sacó entrenador de boliche para estar con mi mamá, o sea siempre involucrado en el tema del deporte», explicó, describiendo un entorno familiar donde la práctica deportiva era valorada y promovida activamente.
Machón subrayó que este apoyo familiar es indispensable especialmente en las etapas iniciales de formación deportiva. «Desde casa es donde nace porque lo vemos hoy en muchas academias, son los papás, los abuelos, los tíos, hermanos o hermanas que son los que te llevan. Uno de niño no puede ir solo en verdad, entonces necesitas ese acompañamiento para que te permita poder iniciarte en ese proceso del deporte que sea, sea fútbol, básquet, el deporte que quieras elegir, atletismo», afirmó.
Esta observación resalta una realidad fundamental: el desarrollo de talentos deportivos no depende exclusivamente de las habilidades innatas del niño o de la existencia de infraestructura adecuada, sino que requiere un sistema de apoyo familiar que facilite el acceso a oportunidades de práctica y formación.
El testimonio de Machón contrasta con la realidad de muchos hogares guatemaltecos donde, según él mismo señaló, «algunos hogares no son los hogares que se quisieran», sugiriendo que en entornos familiares menos favorables, los niños pueden encontrar obstáculos desde temprana edad para el desarrollo de sus talentos y aspiraciones.
La experiencia personal de Machón también refleja cómo el apoyo familiar puede compensar limitaciones en infraestructura deportiva. «Yo tuve la fortuna también desde el colegio de poder hacer mucho deporte a pesar de que mi colegio no tenía mucho espacio», recordó, describiendo condiciones precarias pero que no impidieron su desarrollo: «La cancha de fútbol era el parqueo de los buses, entonces tenía un desnivel que nos matábamos siempre de la risa, y esperando que los buses se fueran para nosotros poder jugar».
Esta capacidad para aprovechar al máximo recursos limitados, con el respaldo constante de la familia, resuena con ejemplos más recientes mencionados durante la entrevista, como los de los medallistas olímpicos Adriana Ruano y Jean-Pierre Brol, quienes lograron éxitos históricos para Guatemala a pesar de no contar con infraestructura deportiva comparable a la de sus competidores internacionales.
El mensaje de Machón sobre el papel de la familia se conecta con su llamado más amplio a superar el conformismo en la sociedad guatemalteca. Según su perspectiva, el entorno familiar puede ser tanto un espacio que limite aspiraciones cuando impone barreras mentales («desde ahí empezás a sentir ese como que alto y que te van deteniendo en tus sueños»), como un catalizador fundamental para el desarrollo del potencial cuando brinda apoyo y ejemplo positivo.
La reflexión del exfutbolista invita a considerar cómo fortalecer el rol de las familias guatemaltecas en el fomento de valores como la disciplina, la perseverancia y la búsqueda de la excelencia, que son fundamentales no solo para el éxito deportivo sino para el desarrollo integral de las personas.
En el contexto de «El Día del Cambio», el testimonio de Machón sugiere que una transformación significativa en el deporte guatemalteco requiere no solo inversión en infraestructura o formación técnica, sino también un trabajo a nivel de las familias, promoviendo entornos que nutran aspiraciones elevadas y brinden el apoyo necesario para perseguirlas.
La experiencia de Machón como deportista que logró trascender fronteras partiendo de un entorno familiar favorable ofrece lecciones valiosas sobre cómo las familias guatemaltecas pueden contribuir a formar no solo mejores deportistas, sino también mejores ciudadanos con mentalidad de excelencia y superación.