¿Crecimiento para quién? El balance económico que deja 2025

Guatemala cerró 2025 con un crecimiento económico estimado en 4%, una cifra que se sitúa por encima del promedio de América Latina.
El desempeño estuvo impulsado principalmente por el flujo constante de remesas familiares, el consumo interno y el comportamiento positivo de las exportaciones.
No obstante, este resultado macroeconómico contrasta con la percepción de muchos hogares, que no registran una mejora significativa en su situación financiera.
Aunque el incremento histórico al salario mínimo fue presentado como una medida clave para aliviar la presión sobre los ingresos familiares, su impacto ha generado debate.
Sectores productivos advierten que el aumento podría traducirse en mayores costos para pequeñas y medianas empresas, mientras que las familias enfrentan una inflación que continúa presionando el precio de la canasta básica, el transporte y los servicios esenciales.
Analistas económicos señalan que uno de los principales desafíos es la desigual distribución de los beneficios del crecimiento.
La alta dependencia de las remesas deja a la economía vulnerable a factores externos, mientras que la informalidad laboral limita el acceso de miles de trabajadores a ingresos estables y prestaciones.
A esto se suma el deterioro de la infraestructura vial, que eleva los costos logísticos y afecta la competitividad del país.
Especialistas coinciden en que, sin reformas estructurales orientadas a fortalecer la inversión, mejorar la red vial y crear condiciones reales para el emprendimiento, el crecimiento económico seguirá siendo una cifra positiva en los informes, pero distante de la realidad cotidiana de la mayoría de guatemaltecos.







