Consejos para afrontar psicológicamente la Navidad por la pandemia

Las limitaciones que ha impuesto la pandemia de COVID-19 y la atmósfera que se respira en todo el mundo permiten anticipar que, para una mayoría, estas fiestas no serán ni las más gozosas ni las más alegres, lo cual no impide que, incluso en este contexto, sea posible sacar provecho a la Navidad más atípica.
Lograrlo, no obstante, demanda un importante cambio de enfoque, un último esfuerzo en este año agotador que ha dejado a la sociedad con la energía bajo mínimos.
Tres psicólogas consultadas analizan a qué nos enfrentamos en estas fechas desde el punto de vista de la salud mental y comparten algunos consejos para disfrutar de ellas o, al menos, para evitar que la carga simbólica de las Navidades haga más profundo el dolor de quienes más han sufrido el azote del coronavirus.

Asumir que será una Navidad «diferente» y cambiar el enfoque
“Tenemos que ser realistas. Van a ser unas Navidades muy complicadas porque aún no hemos superado la pandemia y porque hay personas que lo han pasado muy mal, que han perdido a familiares, o que tienen que vivir en soledad estas fechas. Por eso, lo primero que hay que hacer es escucharnos a nosotros mismos y, después, vivir estos días desde la consciencia personal y la responsabilidad”, apunta la psicóloga Silvia Álava.
Lo que ella propone a las personas que no estén pasando por un momento especialmente duro, pero que se sientan agotadas por todo lo vivido, es aceptar las restricciones como «la mejor solución» y no «banalizar» las emociones que nos provoque esta Navidad «diferente».
“Es normal que nos genere mucha rabia o tristeza no poder celebrar las Navidades como siempre y está bien reconocerlo y saber que esas sensaciones están ahí. Ahora bien, hay que evitar quedarse enganchado en eso. La mejor de las opciones es no vivir las limitaciones como una imposición sino entendiendo que es la mejor solución para protegernos a nosotros y a nuestra familia”, explica Álava.
La psicóloga Iratxe López también incide en esto y aconseja «abrir las puertas al miedo, a la incertidumbre y al enfado» porque las emociones son adaptativas y negarlas o hacer como si no existieran no ayuda, sino todo lo contrario.
“Algo muy importante también es vigilar cómo nos estamos hablando a nosotros. Debemos dejar de decirnos frases como que este año no hay Navidad y cambiar el discurso negativo por uno que, simplemente, sea objetivo y neutro. Podemos decirnos que no son las Navidades que hubiéramos elegido y poner el foco en lo que sí podemos hacer para pasarlas del mejor modo posible”, añade Álava, que lo considera un buen método para bloquear el pensamiento pesimista y dejar margen a la ilusión y a las emociones agradables.
Con información RTVE