Cómo identificar un alfaque para evitar tragedias en las playas de Guatemala

Un alfaque es una corriente marina que se forma en la orilla de playas con fondo arenoso y pendiente moderada, y que puede arrastrar rápidamente hacia mar adentro a cualquier persona que se encuentre en su trayecto.
A diferencia de una corriente fuerte en general, el alfaque se caracteriza por su estrechez, velocidad y su engañosa apariencia tranquila en la superficie. Por eso, es vital saber cómo reconocerlo antes de ingresar al agua, ya que puede representar un gran peligro incluso para nadadores experimentados.
Visualmente, un alfaque suele identificarse como una franja de agua más oscura, debido a que es más profunda que las áreas cercanas. Esta franja puede parecer más tranquila porque carece de espuma o rompientes, lo cual es contrario a lo que muchos esperarían de una corriente peligrosa.
También puede observarse un flujo continuo de espuma, algas o arena moviéndose hacia el mar. A menudo se forma entre bancos de arena, donde las olas rompen a ambos lados, pero no en el centro.
Una vez dentro de un alfaque, una persona puede sentirse como si estuviera siendo «succionada» hacia mar adentro sin poder regresar, por más que intente nadar directamente hacia la orilla.
Esto puede generar pánico, lo cual empeora la situación al agotar rápidamente la energía del nadador. Por eso, reconocer los signos desde la playa y comprender cómo actuar es crucial para evitar tragedias. La mayoría de los incidentes ocurren por desconocimiento, no por imprudencia deliberada.
Para prevenir accidentes con alfaques, es importante seguir ciertas recomendaciones:
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Observar el agua antes de ingresar: Identifica áreas más oscuras y sin espuma entre zonas de oleaje.
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Evitar nadar solo: Siempre es más seguro tener compañía o hacerlo en playas con vigilancia.
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Consultar a los salvavidas: Pregunta si hay corrientes de resaca activas en el área.
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No entrar en zonas poco conocidas: Especialmente si no hay señalizaciones ni otras personas en el agua.
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Si quedas atrapado, no nades contra la corriente: Nada paralelo a la orilla hasta salir de la corriente.
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Mantener la calma: Flotar y conservar la energía hasta que puedas pedir ayuda o salir del alfaque.
Identificar y evitar un alfaque puede marcar la diferencia entre una jornada segura en la playa y una emergencia. La clave está en la prevención y la observación consciente del entorno.