viernes, 13 de febrero de 2026
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Cómo es la falla de Jalpatagua, la causante del enjambre sísmico en Guatemala

9 de julio de 2025
falla de jalpatagua

Guatemala vive en estos días un nuevo episodio de actividad sísmica continua que ha despertado la preocupación de la población y de las autoridades. Según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), el enjambre sísmico registrado en la meseta central está directamente vinculado a la falla de Jalpatagua, una de las estructuras geológicas más activas y peligrosas del país.

La falla de Jalpatagua se extiende a lo largo de 150 kilómetros desde El Salvador hasta la caldera de Amatitlán, y está ubicada en el límite entre la Placa de Cocos y la del Pacífico. Su trazo lineal, acompañado de rasgos topográficos jóvenes, la asocia a la cadena volcánica del oriente y sur guatemalteco, regiones con historial sísmico notable.

Un peligro que viene desde el siglo XIX

Esta falla no es una amenaza nueva. Ya en 1861 se tienen registros de temblores importantes que causaron serios daños. Un año más tarde, en 1862, se produjo un terremoto de magnitud 8.1 que duró dos minutos y cuyas réplicas se sintieron hasta 1863. En 1870, otro sismo de 7.2 grados estremeció la región con movimientos prolongados.

Durante el siglo XX, la falla volvió a activarse en 1930, generando tres sismos entre 5.7 y 6.9 grados. Los más recientes, en 1992, 2011 y 2021, estuvieron acompañados de enjambres sísmicos con cientos de eventos, varios de ellos percibidos por la población.

Sismos superficiales y perceptibles

La actual actividad sísmica ha sido calificada por el Insivumeh como un “enjambre sísmico”, un fenómeno caracterizado por la ocurrencia de múltiples sismos en una misma zona sin un evento principal de gran magnitud. Esta situación, aunque no necesariamente indica un terremoto inminente, refleja un alto nivel de liberación de energía acumulada en la zona.

Uno de los eventos más estudiados ocurrió en 2016, cuando un sismo de 4.5 grados, con epicentro cercano a la caldera de Amatitlán, fue atribuido a la porción final de la falla de Jalpatagua. La mayoría de estos movimientos sísmicos son superficiales, lo que los hace muy sensibles para las comunidades cercanas, incluso si su magnitud no es alta.

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Zona de alto riesgo

Los especialistas advierten que la región que recorre la falla de Jalpatagua es considerada de alto peligro sísmico. De hecho, las probabilidades de que en los próximos 50 años ocurra un terremoto potencialmente destructivo en esta zona superan el 20 %, lo que exige atención y medidas urgentes.

La historia geológica de la falla y su comportamiento recurrente justifican una preparación constante para mitigar los daños de futuros eventos.

Una falla activa y peligrosa

La falla de Jalpatagua es una falla transcurrente activa, lo que significa que las placas tectónicas se deslizan horizontalmente una respecto a la otra. Esta característica, sumada a su historial sísmico, la convierte en un factor de riesgo permanente.

En este contexto, el enjambre sísmico actual no debe tomarse a la ligera. Aunque no hay forma de predecir con exactitud cuándo ocurrirá un sismo destructivo, el conocimiento científico disponible exige tomar precauciones y fortalecer la cultura de prevención en toda Guatemala.

Las autoridades piden mantener la calma, pero también la vigilancia. Mientras la tierra continúa temblando, la falla de Jalpatagua recuerda su presencia y la necesidad de estar preparados.

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