¿Cómo enfrentan los bomberos el desafío de atender emergencias en una ciudad cada vez más congestionada?

El Primer Comandante Fritz García Galón reconoce que la evolución de la capital, sobre todo en las últimas dos décadas, ha sido vertiginosa. “La ciudad ha tenido un desarrollo extraordinario”, señala. Sin embargo, este desarrollo no solo ha significado más viviendas y negocios, sino también más vehículos, calles saturadas y obstáculos logísticos para los cuerpos de socorro.
Para adaptarse, los Bomberos Municipales han apostado por la estrategia geográfica: 13 estaciones distribuidas estratégicamente en distintos puntos del área metropolitana y una nueva —la número 14— en camino, que estará ubicada junto al Estadio Cementos Progreso.
El objetivo es claro: acortar distancias y reducir el tiempo de salida desde que se recibe la alerta. “Salimos en minuto y medio a buscar el evento”, enfatiza el comandante.
Pero la verdadera batalla comienza una vez que la unidad está en la calle. Navegar entre filas de carros detenidos, semáforos y embotellamientos es un reto diario.
Ante esto, los bomberos han desplegado una de sus innovaciones más efectivas: las motos BRIM, siglas de Brigada de Respuesta Inmediata Motorizada.
Estos binomios —compuestos por un piloto del Departamento de Tránsito y un bombero capacitado en atención prehospitalaria— logran abrir paso a la ambulancia o, en su defecto, atender de inmediato al paciente mientras llega el equipo completo.
“Con las motos llegamos antes, atendemos, estabilizamos… eso puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, comenta García Galón. Además, reconoce con gratitud un cambio positivo en la ciudadanía: “Muchos conductores ya entienden que cuando escuchan la sirena, hay que dejar pasar. Eso ha sido clave”.
Aun así, los desafíos siguen. La institución atiende en promedio 250 emergencias diarias, de las cuales entre 50 y 60 son accidentes de motocicleta, una cifra que refleja no solo el crecimiento del parque vehicular, sino también los riesgos asociados. Esto ejerce presión sobre los recursos humanos, logísticos y hospitalarios.
Frente a esta realidad, la inversión en equipamiento no se detiene. En lo que va del año, se tiene prevista la adquisición de 12 nuevas ambulancias, y recientemente se incorporó una autoescala capaz de llegar a edificios de hasta 18 niveles, la primera de su tipo en Centroamérica.
Esta última responde a la creciente verticalización de la ciudad, donde ya no solo se atienden emergencias en casas de una o dos plantas, sino en torres que superan los 15 pisos.
Sin embargo, la pregunta que flota en el aire es si estas medidas serán suficientes a largo plazo. ¿Se considera ampliar la flota de motos BRIM? ¿Podrían implementarse carriles exclusivos para vehículos de emergencia, como en otras capitales del mundo? ¿Qué rol podrían jugar las tecnologías inteligentes para mejorar la movilidad de las unidades en tiempo real?
Hasta ahora, no hay respuestas claras a esas preguntas. Lo que sí hay es una certeza: el Cuerpo de Bomberos Municipales sigue en la primera línea, adaptándose, evolucionando y respondiendo, con apenas 646 elementos —entre permanentes y voluntarios— para cubrir toda la capital.