¿Cómo ayudaron las tácticas de engaño a mantener la sorpresa en la Operación Martillo de Medianoche?

Las tácticas de engaño fueron clave para mantener la sorpresa en la Operación Martillo de Medianoche. El general Dan Caine explicó que el paquete de ataque de bombarderos B-2 se dividió en dos grupos: uno se dirigió hacia el oeste adentrándose en el Pacífico como señuelo, mientras el grupo principal con siete B-2 avanzaba silenciosamente hacia el este con comunicaciones mínimas, lo que confundió a las defensas iraníes sobre la verdadera dirección del ataque.
Además, un submarino lanzó misiles Tomahawk contra objetivos en Isfahán justo antes de que el grupo aéreo entrara en el espacio aéreo iraní, manteniendo el factor sorpresa hasta el último momento.
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También se usaron aviones de cuarta y quinta generación como avanzadilla para detectar y neutralizar amenazas, junto con armas de supresión para proteger el avance del paquete principal, todo ello con una sincronización precisa y comunicación limitada para evitar detección.
Estas maniobras de señuelos, supresión y avance coordinado con mínima comunicación lograron que las defensas iraníes no detectaran ni respondieran efectivamente al ataque, garantizando la sorpresa táctica y el éxito de la operación.