Capacitaciones y programas familiares ¿basta para cambiar la conducta vial?

La discusión sobre la seguridad en las calles de la capital ha girado recientemente en torno a la implementación de las motovías, un proyecto que busca ordenar el tránsito de motocicletas. Sin embargo, más allá de la infraestructura, persiste una preocupación: la falta de educación vial entre motoristas y conductores en general.
En una entrevista radial, Héctor Flores, gerente de Emetra, reconoció que la ausencia de conocimiento sobre las normas de tránsito continúa siendo uno de los principales obstáculos para reducir accidentes.
Según explicó, la mayoría de motoristas desconoce reglas básicas, lo que deriva en maniobras de riesgo y en la alta siniestralidad que se ha reportado en los últimos años.
Para enfrentar esta situación, se han impulsado capacitaciones masivas dirigidas a motoristas. Además, se han diseñado programas enfocados en niños y jóvenes con la intención de que las familias también se involucren en la creación de una cultura vial.
La apuesta, según los promotores de la iniciativa, es que las nuevas generaciones interioricen prácticas más seguras y responsables.
No obstante, los desafíos son evidentes. Persisten la resistencia al cambio y la falta de interés de muchos usuarios en recibir formación vial, lo que limita el alcance de las campañas.
A ello se suma la percepción que los esfuerzos institucionales no siempre se traducen en cambios reales en la conducta de los conductores.
Especialistas coinciden en que la seguridad vial no depende únicamente de proyectos como las motovías ni de campañas temporales, sino de una estrategia sostenida que combine infraestructura, educación y cumplimiento de la ley. El debate sigue abierto: mientras algunos ven en estas acciones un paso en la dirección correcta, otros señalan que la capital necesita un abordaje mucho más amplio y firme para enfrentar la crisis de movilidad y seguridad en las calles.