¿Beber agua de mar? Un error fatal en situaciones de emergencia

La desesperación por saciar la sed puede llevar a errores fatales, como beber agua de mar, una práctica que, lejos de aliviar, acelera la deshidratación y pone en peligro la vida. Aunque rodeados de agua en un naufragio, el consumo de agua salada es una trampa mortal para el organismo.
El peligro químico detrás del agua de mar
El agua es esencial para el funcionamiento del cuerpo humano, ya que actúa como el medio donde ocurren todas las reacciones bioquímicas.
Sin embargo, cuando el cuerpo pierde más agua de la que consume, se deshidrata, lo que puede llevar a una falla metabólica y, en casos extremos, a la muerte.
La piel, gracias a la queratina, es nuestra barrera impermeable, pero no es perfecta. A través del sudor, la orina y la evaporación en áreas como ojos, boca o fosas nasales, perdemos agua constantemente.
Esta pérdida afecta directamente el volumen sanguíneo (volemia), provocando una caída en la presión arterial. En respuesta, el sistema renina-angiotensina activa la sensación de sed, un mecanismo que busca restaurar el equilibrio al beber agua potable.

¿Por qué el agua salada es peligrosa?
El agua de mar contiene altas concentraciones de sal, principalmente cloruro sódico. Al beberla, el intestino absorbe tanto el agua como las sales, sobrecargando al organismo con sodio.
Los riñones, encargados de mantener el equilibrio osmótico, eliminan el exceso de sodio a través de la orina, pero el problema es que para excretar cada 6 gramos de sodio, se necesita más agua de la que el cuerpo obtiene del agua marina ingerida.
Esto significa que beber agua de mar no solo no rehidrata, sino que acelera la deshidratación.
A velocidades alarmantes, el cuerpo se queda sin reservas hídricas, agravando los efectos de la deshidratación y llevando a complicaciones graves como insuficiencia renal, pérdida de conciencia y, eventualmente, la muerte.
El instinto de supervivencia puede jugar en contra en situaciones extremas, pero es crucial entender que el agua de mar no es una opción para hidratarse. Si se enfrenta a esta situación, se recomienda buscar métodos alternativos para obtener agua potable, como recolectar agua de lluvia o utilizar sistemas de filtración improvisados.
En el mundo marinero, esta lección está bien aprendida: sucumbir a la tentación de beber agua salada puede ser un error fatal. La mejor estrategia sigue siendo prevenir estas situaciones llevando suficiente agua potable o equipos de desalación al navegar.