Barcelona, ¿a un paso de la quiebra?: la “tormenta perfecta”

La delicada situación financiera se profundizó a raíz de la pandemia y las decisiones recientes acentúan las presunciones de un panorama más complejo del esperado. Cómo la salida de Neymar en el 2017 hizo “perder el norte” a la dirigencia: “Para contrarrestar el efecto de su marcha, en lugar de apostar por un modelo deportivo, se apuesta por jugar a la Playstation”.
El Barça se empieza a cargar de deuda a corto plazo, más una serie de renovaciones a los cracks del equipo para subirles las cláusulas y que no vuelva a pasar lo de Neymar. Esto da lugar a una masa salarial desorbitada”, detalló en el citado medio.
Si bien aclaró que en esa temporada las “líneas de tesorería ya estaban tensionadas”, la partida de Neymar generó que el club pierda “un poco el norte” y a raíz de eso se endeudaron “por encima de los niveles de coherencia”.
Tres casos ejemplifican a la perfección el cimbronazo deportivo que generó el adiós de Ney: se intentó suplirlo con las contrataciones de Ousmane Dembélé (105 millones más 45 de variables), Philippe Coutinho (120 millones más 40 en variables) y Antoine Griezmann (120 millones su cláusula de rescisión).

Futbolistas por encima del valor de mercado que, para colmo, no dieron los frutos esperados: “El Barça se lanza a la compra de jugadores, tras la venta de Neymar, que no han dado el resultado esperado. Dembélé, Coutinho, Griezmann… Son 400 millones de euros en fichajes que no te están sirviendo, y parte de esos traspasos entran también en la deuda a corto plazo”, lo explica el economista José María Gay de Liébana.
En este contexto, y teniendo en cuenta que todavía no hay cifras oficiales, Gay de Liébana es terminante: “El volumen de la deuda supera los 1.000 millones”. El mencionado Valero profundiza en esta línea: “Ruina es un término poco financiero, lo que sí es cierto es que los números son muy malos.
El club no es capaz de sacar beneficios por su propia actividad ordinaria, lleva varios años que, para dar un resultado positivo, había que incluir venta de jugadores”. Para Ciria i Rog la situación no tiene eufemismos: “El Barça no ha entrado en concurso de acreedores porque es el Barça y no una empresa, pero cumple todos los requisitos. Si esto fuera Antonio S.A, estaríamos hablando de quiebra”. Deulofeu complementa: “Lo que se ha hecho hasta ahora es una huida hacia adelante.

El diferimiento permite evitar un incumplimiento de los pagos a corto plazo, pero no es suficiente”.
“Hay que asumir que el club no va a poder competir en el más alto nivel en los próximos tres o cuatro años”, concluye Valero al respecto de toda esta situación. Sin embargo, este tablero desvencijado no es nuevo y las luces de alerta las había encendido el propio Messi durante las entrevistas que brindó durante los últimos años.
“No hay proyecto ni hay nada. Se van haciendo malabares y van tapando agujeros a medida que van pasando las cosas”, lo puso en palabras crudas el capitán en su última nota hasta el momento, aquella en la que anunció que continuaba en el club porque Bartomeu le había quitado la libertad de decidir qué hacer sobre su futuro y pretendía forzarlo a un juicio contra el club que lo formó.
Con información de Infobae