Arévalo pide sesión extraordinaria a la OEA por “amenazas a la democracia” en Guatemala

El presidente Bernardo Arévalo anunció en cadena nacional que solicitó al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, la convocatoria a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para abordar lo que calificó como “graves amenazas a la Constitución y a la democracia” en Guatemala, presuntamente impulsadas por la fiscal general Consuelo Porras y el juez Fredy Orellana.
Arévalo explicó que esta petición se sustenta en la Carta Democrática Interamericana y busca exponer ante las naciones del continente la situación que atraviesa el país. En su mensaje, pidió a la comunidad internacional —incluyendo a la OEA, la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas— no desviar su atención del golpe que, según dijo, se pretende ejecutar actualmente en Guatemala.
“Guatemala no está sola”, afirmó el mandatario, destacando el respaldo de “democracias aliadas, socios estratégicos y organismos internacionales” que han acompañado la lucha de su gobierno contra la corrupción y el crimen organizado. Subrayó que el objetivo de la sesión extraordinaria será alertar sobre los actos de Porras y Orellana, a quienes responsabilizó de atentar contra el orden constitucional y los resultados electorales de 2023.
Arévalo señala a Consuelo Porras y al juez Fredy Orellana como “enemigos del país”
En su discurso, Arévalo también hizo un llamado a la Corte Suprema de Justicia para proceder con la destitución inmediata del juez Orellana, a quien acusó de “violar la Constitución y la voluntad popular expresada en las urnas”. Además, exhortó a la Corte de Constitucionalidad a garantizar la ejecución del amparo que protegió los resultados electorales y aplicar todas las medidas necesarias para hacer cumplir su resolución.
El presidente advirtió que “Guatemala no puede ser rehén de quienes usan la toga para servir a la corrupción” y convocó a todos los sectores del país —funcionarios civiles y militares, pueblos indígenas, medios de comunicación, empresarios, trabajadores, campesinos, académicos y jueces— a unirse en defensa de la democracia. “Este es un momento histórico de unidad nacional”, enfatizó, recordando que lo que está en juego “no es el gobierno que presido ni la suerte de un partido político, sino el destino de Guatemala”.