Adriana Ruano: La historia de una campeona que transformó la adversidad en oro

Adriana Ruano, la primera atleta guatemalteca en obtener una medalla de oro en los Juegos Olímpicos, es una figura emblemática cuyo viaje deportivo está marcado por una combinación única de pasión, resiliencia y dedicación.
Su camino hacia la cima en el tiro con armas de caza es un testimonio de su inquebrantable espíritu y su amor por el deporte, que comenzó desde una temprana edad.
Un comienzo en la gimnasia
Desde niña, Adriana Ruano mostró una profunda pasión por la gimnasia.
Se convirtió en una de esas pequeñas entusiastas que no solo dominaba los ejercicios y conocía los nombres de las campeonas mundiales, sino que también soñaba con emular a sus ídolos.
Aunque su somatotipo no era el ideal para el deporte, su disciplina, entrega y amor la llevaron a lograr importantes participaciones y a representar a Guatemala en competencias significativas.
Sin embargo, a pesar de su dedicación, Ruano enfrentó desafíos cuando su carrera en la gimnasia se vio interrumpida debido a una lesión de columna.
Un médico del Comité Olímpico Guatemalteco le advirtió que continuar en la gimnasia, con su impacto y rebote, podría poner en riesgo su capacidad de caminar.
Aunque su trayectoria como gimnasta llegó a su fin, Ruano no se alejó del deporte. Se convirtió en jueza y, junto a ella, se realizó el curso de jueces internacionales, en el cual destacó por su conocimiento exhaustivo del código de puntuación.


A pesar de las dificultades, Adriana siempre mantuvo vivo su sueño olímpico.
En 2016, se convirtió en voluntaria en los Juegos Olímpicos de Río, compartiendo su entusiasmo a través de fotos y viviendo la experiencia olímpica desde una perspectiva diferente.
Su amor por los Juegos Olímpicos la llevó a graduarse en nutrición y a completar una maestría en la academia del Comité Olímpico Internacional, consolidando su vínculo con el deporte a nivel global.
La transición al tiro
Ruano encontró una nueva pasión en el tiro con armas de caza.
Su dedicación y enfoque en el alto rendimiento la llevaron a ser la primera atleta guatemalteca en clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Sin embargo, la pandemia provocó la suspensión y reprogramación de los Juegos.
Durante el campamento previo a Tokio 2021, Ruano enfrentó una tragedia personal con el fallecimiento repentino de su padre, lo que afectó profundamente su desempeño y resultó en un último lugar en la competencia.
Pese a las circunstancias, Ruano demostró una notable resiliencia al clasificar a los Juegos Olímpicos de París 2024. Su perseverancia y esfuerzo culminaron en una histórica medalla de oro, marcando un hito para Guatemala.
Orgullo de una nación
Adriana Ruano ha demostrado que el verdadero espíritu olímpico se encuentra en la capacidad de superar las adversidades y en la pasión inquebrantable por el deporte.
Su historia es una fuente de inspiración para atletas y aficionados, y su victoria en París 2024 se erige como un símbolo de orgullo nacional y un testimonio de la fuerza y la determinación que definen a los grandes campeones.
La medalla de oro no solo representa su triunfo personal, sino también la realización de un sueño que la ha acompañado a lo largo de su carrera.

