70 años de tradición «Yo no olvido al año viejo»

Hace siete décadas, en 1954, la cumbia “Yo no olvido al año viejo” grabada por Tony Camargo se convirtió en un himno que hoy sigue resonando en millones de hogares de América Latina.
Sin embargo, pocos saben que esta icónica canción no fue creada por el cantante mexicano, sino por Crescencio Salcedo, un humilde campesino colombiano cuya vida y obra quedaron inmortalizadas en esta pieza.
El origen de un clásico
Crescencio Salcedo, nacido en Colombia, nunca imaginó que una de sus composiciones alcanzaría tal trascendencia.
En 1953, escribió “Yo no olvido al año viejo” como una oda al agradecimiento y la esperanza, inspirada en las experiencias de la vida cotidiana.
Aunque Salcedo vivió modestamente y no dedicó su vida a la música como profesión principal, su talento dejó una huella profunda en la cultura popular.
Un año después de su creación, Tony Camargo, durante una gira por Caracas, Venezuela, descubrió la letra de la canción.
Fascinado por su mensaje y ritmo, decidió grabarla en el género de cumbia, dándole el toque único que la catapultaría al éxito.
La canción no solo se popularizó por su melodía contagiosa, sino por su mensaje universal de gratitud. En su letra, Salcedo menciona elementos como el chivo, la mula y la suegra, palabras que evocan imágenes familiares y cotidianas para los latinoamericanos.
Pero más allá de las referencias pintorescas, la esencia del tema radica en agradecer lo que el año que termina nos deja: amor, trabajo, familia y vida.
Setenta años después, “Yo no olvido al año viejo” es más que una canción; es un ritual de despedida y bienvenida. Su ritmo anima fiestas y reuniones, y su mensaje sigue siendo tan relevante como el día en que fue grabada por primera vez.