65 mil familias en riesgo ante reactivación ferroviaria: «El tren no puede pasar sobre las familias»

La reactivación del sistema ferroviario en Guatemala, uno de los proyectos emblemáticos del actual gobierno, enfrenta un desafío social de grandes proporciones: más de 65 mil familias —aproximadamente 200 mil personas— habitan actualmente en asentamientos a lo largo de la línea férrea nacional.
Domingo Hernández, representante legal de la Asociación Coordinadora Nacional de Asentamientos de la Línea Férrea, expresó en entrevista para La Red Noticias 106.1 que, si bien apoyan la iniciativa de reactivación ferroviaria, exigen ser incluidos en las discusiones y decisiones del recién creado Comité Presidencial para la Reactivación Ferroviaria (COPREFE).
«Estamos totalmente de acuerdo con la creación de la comisión. Sin embargo, exigimos nuestra participación», afirmó Hernández, quien destacó que hasta el momento no han sido convocados por las autoridades a pesar de haber entregado documentos a la presidencia solicitando su inclusión en el diálogo.
El representante señaló una preocupación constante: los sucesivos gobiernos han hablado sobre la circulación del tren sin abordar qué sucederá con las miles de familias que residen en estos terrenos. «Nunca hemos escuchado con todos los gobiernos, igual manera con el actual gobierno, no hablan ¿qué van a hacer con las familias?», cuestionó.
La situación es compleja. Según Hernández, muchos asentamientos ya cuentan con servicios básicos como electricidad, aunque la mayoría carece de agua potable y sistemas de drenaje adecuados. Estos servicios han sido gestionados por los propios habitantes ante la falta de inversión estatal en estas comunidades.
«Nosotros estamos totalmente de acuerdo que circule el tren porque creemos que es beneficio para nuestro país, queremos el desarrollo para nuestro país, pero tampoco es desarrollo si no resuelven el problema de la vivienda», enfatizó Hernández, quien insiste en que debe establecerse una mesa de diálogo, como existía con administraciones anteriores.
El entrevistado reveló que existe un estudio realizado entre 2009 y 2011, avalado por la Asociación Latinoamericana de Ferrocarriles (ALAF), que propone soluciones al problema habitacional, pero que no ha sido implementado por los gobiernos anteriores.
Respecto a una posible reubicación, Hernández indicó que podría ser viable en algunos casos, aunque no en todos. «La vivienda es un derecho humano y todo ser humano tiene derecho a una vivienda digna y saludable en el país», recordó.
El panorama se complica aún más debido al deterioro de la infraestructura ferroviaria. Según Hernández, en muchas zonas los rieles ya no existen, presuntamente robados por «personajes con gafetes de Ferrovías».
Mientras tanto, el gobierno avanza con sus planes de modernización ferroviaria, que incluyen estudios de factibilidad técnica y financiera para renovar 800 kilómetros de vías, así como el desarrollo del Metroriel, un tren de cercanías para la ciudad capital con un trayecto inicial de 20 kilómetros.
La historia ferroviaria de Guatemala, que inició en la segunda mitad del siglo XIX como respuesta a la necesidad de modernizar el transporte de mercancías y pasajeros, enfrenta ahora el reto de conciliar el desarrollo infraestructural con los derechos habitacionales de miles de guatemaltecos que, durante décadas de abandono de las vías, encontraron en estos terrenos su único espacio para vivir.