2026 en duda: ¿podrá sostenerse el crecimiento económico?

Con el cierre de 2025, las proyecciones económicas para 2026 plantean un escenario de cautela para Guatemala.
Aunque se prevé que el país mantenga un ritmo de crecimiento moderado, existen señales que apuntan a una posible desaceleración, especialmente en el flujo de remesas, uno de los principales motores del consumo interno.
Especialistas advierten que esta dependencia representa un riesgo estructural, ya que cualquier variación en el contexto internacional podría impactar directamente en los ingresos de miles de hogares.
A este panorama se suman las limitaciones en infraestructura, un factor que continúa frenando la atracción de inversiones y elevando los costos de operación para empresas y emprendedores.
La falta de carreteras en buen estado, así como los retrasos en proyectos logísticos y portuarios, sigue siendo un obstáculo para aprovechar los acuerdos comerciales vigentes.
Analistas consideran que, sin una política clara de inversión pública y privada, el país podría perder competitividad frente a otras economías de la región.
De cara a 2026, expertos subrayan la necesidad de implementar políticas económicas más efectivas, orientadas a atraer capital extranjero, fortalecer a los emprendedores y reducir la informalidad laboral.
También hacen un llamado a que las decisiones económicas prioricen el impacto social, con el objetivo de evitar que la incertidumbre económica se traduzca en un mayor deterioro del nivel de vida de la población.







